Danzando a la forma de Borges

Por Ricardo J. García Gómez

En el mar inmenso de galaxias y estrellas,
somos un apartado rincón infinitesimal;
entre los infinitos arabescos de formas que componen lo real,
nosotros no somos más que un garabato entre muchos.
~Carlo Rovelli

En el pasado te he expresado una duda, Jack. ¿Qué nos sostiene? La pregunta, por supuesto, cumple un doble propósito: dar pie a una reflexión metafísica, y, por otro lado, construir una reflexión crítica sobre la vida misma. Para ello tendremos que partir de una serie de sucesos que a descrito Borges en algunos de sus textos: el jardín de senderos que se bifurcan, la biblioteca de Babel, el otro, el libro de arena y los teólogos.

Imaginémonos sobre un espacio y tiempo precisos. Allí las cosas que nos rodean, a las que daremos el nombre de circunstancia, suceden. Crecemos en interacción continúa con ese proceso, la circunstancia. Dicha interacción tendrá el nombre de actividad productiva o práctica. Este proceso está tejido por un puente, que recibirá el nombre de sentidos, que a su vez pareciera que se conjuntan unos con los otros, y les diremos configuraciones. Descritos en este preciso instante sucede una serie de fluctuaciones que se formulan a través de un proceso al que llamaremos costumbres. Dicha actividad recibe el nombre de moralidad o bien, eticidad. Según Eusebio Castro, ambas, la ética y la moralidad, tienen un significado idéntico debido a su etimología: ethos (del griego) que significa índole, carácter, costumbre; Mos-moris (del latín) que significa costumbre. Las costumbres, como podremos imaginar, se modifican y cambian de acuerdo con el espacio y tiempo en el que estemos fijados.

Hasta este momento las cosas parecen ir tranquilas, pero… ¿qué pasaría si te dijera que el tiempo y espacio no son lo que parecen? A decir verdad, para imaginarnos dónde estamos parados y qué es aquello que nos sostiene, la reflexión tendríamos que hacerla a partir de los conceptos espacio y tiempo o bien, espacio-tiempo. En las ideas de Borges podemos encontrar rastros de una concepción espaciotemporal significativa para nuestro propósito y al mismo tiempo, alejada de la idea que nos sostiene. Borges imaginó a través de conceptos como espejo y círculo, un tiempo parecido al eterno retorno de Nietzsche. Una serpiente que se enrosca y toca su propia cola creando así un tiempo circular, que se repite indefinidamente. Un proceso de contrarios que son complemento y que se tocan en algún punto de la circularidad. En sus ideas también encontraremos un proceso cuántico que implica la simultaneidad, es decir, la posibilidad de acción en todas sus probabilidades. Esta creación espaciotemporal de acción repetitiva, probabilística, de posibilidades, ramificaciones y acciones crean una serie de procesos infinitos que son atravesados por las matemáticas donde el aspecto de las costumbres deja de tener sentido. Crea, además, un problema mayor y es la indeterminación, tal como dirá Borges:

Pensé en un laberinto de laberintos, en un sinuoso laberinto creciente que abarcara el pasado y el porvenir y que implicara de algún modo los astros. Absorto en esas ilusorias imágenes, olvidé mi destino de perseguido. Me sentí, por un tiempo indeterminado, percibidor abstracto del mundo. El vago y vivo campo, la luna, los restos de la tarde obraron en mí; asimismo el declive que eliminaba cualquier posibilidad de cansancio. La tarde era íntima, infinita.

La existencia queda suspendida al problemático mundo de los infinitos que llevó a Cantor a morir en la clínica psiquiátrica de Halle. No está dada la existencia en sí, sino que se produce como una formulación de la constante eterna del mundo sobre el cual estamos inmersos y donde hallaremos infinitos más grandes y otros más pequeños; o bien, infinitos ilimitados, pero periódicos. Seguimos en el mismo espacio-tiempo problemático, donde las construcciones formuladas dejan de tener sentido debido a las vibraciones que se repiten. Así, la existencia es, más no está dada, sino indeterminada.

Fluctuando en una probabilidad absorta en lo infinito y la existencia indeterminada, nuestro campo se vuelve efímero y difuso. Pensar en una eticidad sería, por lo tanto, jugar a los dados, y además unos dados con posibilidad simultánea de caer bajo cada probabilidad. Nuestras acciones y pensamientos resultarían efímeros, secos. Cada horizonte estaría escrito. El espacio sería tan solo un continuo que se formula en muchos otros horizontes alternos al nuestro. Sin embargo, existe otra posibilidad de entender el espacio-tiempo.

Sabemos que el espacio no es plano, sino curvo. Imaginar la curvatura del espacio puede resultar complejo, y más complejo aún imaginar una red abstracta de pequeñas unidades de espacio-tiempo tan diminutas que representen por sí mismas la estructura espacio-tiempo, y que al unirse nos dan la percepción de un flujo continuo. Este pequeñísimo espacio se conoce como longitud de Planck. Ahora bien, dicha red intrincada y fabulosa se conoce como espuma de espín, y se compone a partir de redes que son, a su vez, estudiadas a través de los grafos. La relevancia entra de la siguiente forma: la existencia sigue estando indeterminada, pero nuestro espacio-tiempo sobre el cual nos movemos se vuelve un suceso del orden cósmico y, por lo tanto, nuestra presencia también. Somos una expresión del campo que habitamos. Tan solo un suceso que habita dentro de una red compleja de nodos conectados entre sí que son el constante movimiento. La singularidad que se pensaba del universo se remplaza por una cantidad indeterminada de oscilaciones de estiramiento y contracciones, dentro de la cual habitamos alguna. Aquí, afortunadamente, regresamos a una complejidad bellísima de las costumbres que hablamos al inicio. Encontramos sentido al ser un simple suceso del orden cósmico, una de las muchas posibilidades de ser. En este ser del suceso podemos habitar el espacio-tiempo.

Concebirnos como suceso, es entender que la existencia al ser indeterminada puede no ser. Me explico: mi presencia o, mejor dicho, nuestra presencia se construye a partir de la circunstancia; sin ella, no somos más que una indeterminación constante que rebota sobre sí misma. Algo parecido pasa con los electrones. Nos dice Rovelli:

Heisenberg imagina que los electrones no existen siempre: existen sólo cuando alguien los mira o, mejor dicho, cuando interaccionan con alguna otra cosa. Se materializan en un lugar, con una probabilidad calculable, cuando chocan contra alguna otra cosa. Los <<saltos cuánticos>> de una órbita a otra constituyen su única forma de ser reales: un electrón es un conjunto de saltos de una interacción a otra. Cuando nadie lo perturba, no está en ningún lugar concreto. No está en un lugar.

Nuestra existencia, repito, es. No es como que estemos divagando sobre la nada, y al chocar, aparezcamos. Sí pasa, por el contrario, que podemos dejar de ser en una manera indeterminada, como, por ejemplo, cuando alguien pierde su estatuto de ciudadano o cuando una institución, como aquella que otorga un papel de nacimiento niega nuestra existencia en su sistema. La circunstancia puede desaparecer nuestra presencia y existencia. De esta forma, el conjunto de sucesos que somos en determinado espacio-tiempo crea (creamos) un horizonte imaginario social que funciona para nuestra realidad. Lo que nos sostiene, por lo tanto, es la realidad que percibimos para el conjunto de sucesos que somos dentro del orden cósmico. Esta realidad que habitamos está construida a partir de una danza infinita de sucesos del cual somos tan solo una pequeña parte, y, sin embargo, somos capaces de fluctuar de formas sorprendentes tejiendo una trama de relaciones complejas de la cual las costumbres nos llevan a reinterpretarnos cada tanto en relación con la propia existencia.

Inmiscuidos en este proceso, creamos una ilusión sorprendente de la realidad que se vuelve imaginaria, y no por ello no real. Son los procesos elementales de interacción que formulamos con una circunstancia alterna la que nos lleva a imaginar campos de acción. Dentro de estas interacciones y sucesos, ¿cómo entender la realidad que nos sostiene, Jack?

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