Pueblos indígenas y su vínculo con la naturaleza

Por Teresa Peña

Una de las oportunidades positivas del encierro actual es que las sociedades vuelvan a construir una comunidad con el planeta tierra. La idea es posible si desde el principio hacemos un trabajo personal desde el lugar donde habitamos. Para algunas personas este lugar es una casa, ubicada en un pueblo o ciudad, donde pasan la mayor parte del tiempo. Este lugar puede ser o no compartido. En cualquier caso, la reflexión se dirige a cómo hemos ido habitando este espacio hasta ahora, en que acciones realizamos individualmente para generar un lugar en donde estar cómodos y enfrentarnos a la incertidumbre actual de manera propositiva. Las comunidades o pueblos indígenas que habitan el mundo tienen una relación histórica con el territorio en donde coexisten. En la Amazonia brasileña, los indígenas awás pueden distinguir 31 variedades de abejas, así como la interrelación de estos animales con otros como las tortugas o los tapires. En África, los bakas consumen arriba de 10 tipos de papas sin agotar sus reservas al cuidar su modo de cultivo. En la India, los baigas protegen la diversidad de los bosques, cuidando la disponibilidad del agua, evitando la caza de tigres y aumentando las hierbas medicinales[1]. La protección de estas poblaciones es indispensable para el cuidado del entorno pues actualmente un gran porcentaje de las tierras ricas en reservas naturales son destruidas. Por eso una de las condiciones que permite su supervivencia es el aislamiento, mismo que en ocasiones es voluntario. Una cosmovisión que privilegia la conservación de la naturaleza genera peligros que amenazan desde el exterior. La naturaleza es un patrimonio que todos los seres humanos compartimos. En México, la biodiversidad de las plantas y los animales alcanza todavía niveles extraordinarios. Pero no estamos acostumbrados a incorporar estos conocimientos en nuestra vida diaria. Muy pocas veces nos sentimos representados por eso que nos nutre y sustenta. Para generar este lazo entre la identidad personal y todo lo que tiene vida es indispensable repensar el sistema predominante del mundo occidental. En particular, sobre las habilidades individuales que pueden favorecer el cuidado del medio ambiente y contribuir en su conservación. Algunos jardines comunitarios pueden ser espacios que propicien la convivencia entre varios de los vecinos. Algunas veces compartir las hojas del árbol de aguacate que hay en mi patio resulta esencial para darle sabor en algún platillo, en otras ocasiones la planta de buganvilia plantada usualmente para adornar los muros o entradas, son codiciadas para remediar los dolores de estómago, o quitar malestares de garganta. En nuestros pueblos o ciudades contamos con espacio para cultivar plantas que son demasiado grandes para quedarse en una maceta. Hay una colonia en donde una enorme penca de pitayas atrae a pájaros, zumbones y colibríes y durante el verano, ofrece frutos que alcanzan para que tres, o a veces cuatro familias. En ninguno de estos casos existe alguna razón para sentirse amenazado por vivir en lugares o espacios que ofrecen recursos. Esto eso no es así para los pueblos indígenas que custodian zonas muy poco intervenidas y ricas en recursos naturales. La resistencia de estos grupos a la entrada de proyectos de minería, tala, misioneros, o extranjeros que buscan hacer algún documental, es apoyada por algunas organizaciones en el mundo. Pero no es suficiente. Nos encontramos en un momento histórico que puede convertirse en la base para hacer de nuestros espacios personales una reserva de intereses en común. Si sabemos cultivar esta habilidad de tomar de la naturaleza aquello que necesitamos, sin dañarla, más adelante lograremos convivir nuevamente con otros seres humanos a partir de reglas y vínculos renovados. Son estas relaciones las que mantendrán vivas a las organizaciones civiles y comunidades de zonas en donde se siguen privilegiando los megaproyectos sobre la dignidad, el bienestar y los derechos de todas las personas que habitamos el mundo. Y, por supuesto, las que nos permitirán reforzar el contacto con las personas más cercanas a nosotros inclusive desde el aislamiento.


[1] García. A. (2015, 10 de julio) La naturaleza necesita a los pueblos indígenas: así la cuidan. Eroski Consumer. https://www.consumer.es/solidaridad/la-naturaleza-necesita-a-los-pueblos-indigenas-asi-la-cuidan.html#:~:text=Los%20pueblos%20ind%C3%ADgenas%20son%20los,el%20modo%20de%20hacerle%20da%C3%B1o.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s