John González: La búsqueda del ser en la obra de Julio Cortázar.

Por Veronica Vidal

Verónica Vidal: En la obra de Cortázar, ¿Por qué se dice que los elementos inferiores de la búsqueda son los verdaderos obstáculos?

John González: Hablar de Cortázar es hacer una retrospectiva de su obra, pero no desde un punto de vista histórico, o al menos no de forma directa. Desde que publicó sus primeros textos, se puede ver la presencia de algo oculto que tal vez por una simple ironía, resulta estar a simple vista. El problema de encontrar este algo, radica en que, como lectores, nos cuesta hacer una distinción entre autor y personaje. Por ejemplo, en el caso de Bestiario (1951), ya podemos verlo desde Casa tomada1: hay un narrador del cual sabemos lo que hacía, lo que piensa, lo que dice y lo que lo motiva y, aun así, no sabemos quién es. Si bien es cierto que una rosa, con el nombre que sea, aún olería a rosa, en la obra de Cortázar siempre hay algo que queda pendiente, Esta aura de cierto misticismo, prefabricado en los lectores, de que un personaje lo ha dado todo, y sin embargo queda en lo incógnito. Y vale la pena hacernos la pregunta: ¿Hay realmente una búsqueda dentro de la obra de Cortázar? Y si vamos más allá y pensamos exactamente en qué buscamos en ella, ¿tendría sentido? Es decir, ¿sería un verdadero problema entender la obra cortazariana si no descubrimos, o redescubrimos, lo que sea que queramos encontrar? Para mí, es una mezcla de todo. Lo bonito de leer a Cortázar es saber que no todo te ha quedado claro, que hay algo más que irá dibujándose poco a poco. Esta búsqueda de un ser literario, no de autor, sino protagonista, hace que la incógnita de ese gran algo tenga sentido. Ciertamente, es un reto. Si lo queremos llamar obstáculo, es completamente válido. Pero, ¿no es esa nuestra función como lectores? Creo que Cortázar es un autor muy interesante por la naturaleza misma de sus personajes, más allá de quién fuera él como miembro de un gran movimiento literario2 que, hasta cierto punto histórico, fue contracultural. Desde mi pequeña opinión, puedes llegar a saber más de Cortázar por sus personajes que por sus ensayos, o por lo que sea que otros autores digan sobre él. Ese es el verdadero obstáculo al que nos debemos enfrentar. Lo exterior está muy bien para complementar un imaginario, una historia que se cuenta y que viven otro sinfín de personajes, todos interesantes, mas en la figura del protagonista es donde se encuentra lo verdaderamente difícil del camino: el querer saber un todo, cuando él nos ha dejado un poco de nada, de desconocimiento.

V.V: Háblanos de la influencia de Jean Paul Sartre en la obra de Cortázar.

J. G: Realmente desconozco si la hay, o al menos si el autor tuvo esa intención. Como lector, he podido encontrar algo de Sartre, tal vez siendo un poco rebuscado en el proceso. Como te digo, es sólo mi manera de pensar. La gran ventaja de haber nacido humano es que tengo el derecho de equivocarme y, como estudioso de la literatura por placer y por academia, tengo el deber de cometer estos errores. Si no los cometo, ¿Cómo voy a aprender? Vendrán colegas que leerán mis palabras, seguramente porque les caigo bien, somos hermanos de lucha y además de ser amigos de toda la vida, disfrutamos de las guerras internas que nos produce un buen poema, sea nuestro o no. En fin, vendrá alguno de ellos, me leerá y dirá: ¿estás loco? ¡No hay nada de Sartre en Cortázar! Y tal vez tengan razón. Pero si hago un repaso veloz de lo que recuerdo haber leído, veo mucho de los conflictos por los que pasa este ente denominado ser. Esto sin caer en el clásico pensamiento de que la obra de Cortázar es existencialista3 o que Sartre lo era. Volviendo a los personajes cortazarianos, hay un intenso conflicto al definir una pregunta: ¿quién soy? Y no me refiero a lo que soy como lector que estudia a un personaje. Me refiero a lo que el personaje mismo se plantea sin decirlo. Si me preguntas cómo veo a un personaje como Lucas4, te diría que es alguien inmaduro, excéntrico, un poco problemático, idealista. Esa es mi percepción del personaje. El conflicto del ser se presenta cuando me detengo a reflexionar sobre  la verdadera naturaleza de este Lucas y que, probablemente, sea un alter ego de Cortázar. Pero, ¿Cómo puedo saberlo? O más interesante aún, ¿este Lucas literario lo sabe? Allí está la duda, lo conflictivo en determinar cuándo puedo decir que alguien, en este caso un personaje literario, existe. Otro ejemplo, un poco más difícil tal vez: los cronopios, las famas y las esperanzas5. Cortázar los describe a la perfección, a pesar de ello ¿podemos saber realmente qué son? Estos mismos amigos que me leerán dirán: ¡Claro que no podemos saberlo, no existen! ¡Son inventos del autor! Pero, ¿y si no lo son? ¿Y si guardan relación con concepciones sociales metafóricas? De nuevo, hay una visión sartreana en toda esta falsa complejidad de determinar lo que realmente es un personaje de Cortázar. Como lo he mencionado, tal vez es una idea rebuscadísima de mi parte, pero me divierto mucho al pensarlo de esa forma. Habrá otros que lean su obra y caigan en ideas de otros filósofos, artistas, músicos, escritores… Y nadie puede afirmar que están equivocados. Sólo son múltiples versiones diferentes de un mismo concepto sartreano: el ser.

V.V: ¿Qué opinas acerca de la influencia de la búsqueda, enfocada en el plano intelectivo, de Cortázar sobre los lectores contemporáneos? Sobre todo en los más jóvenes.

J.G: Esta es una pregunta interesante. La leo y pienso: ¿Cómo respondería el John que lee, escribe, piensa literariamente, que estudia y se nutre cada día de algo? Por lo general, me nutro de cualquier cosa, principalmente de lo cutre que puedo encontrar a mí alrededor. Aunque tampoco puedo dejar de preguntarme: ¿Cómo respondería el John que se ha formado muchos años de su vida para ser un buen profesor de literatura? La verdad es que escucho dos voces: una que predica que la literatura es importante y que todos deben saber de ella, y otro que sólo la vive, la experimenta y deja que su entorno haga lo que le dé la gana. En estas alturas de mi vida, no puedo saber cuál de las dos dará una respuesta objetiva sobre el asunto, pero lo intentaré de todas formas. Yo digo que siempre hay algo que buscar en la literatura. Esto es así. Cualquiera podrá decirme que no es cierto y, seguramente, esa persona estará mintiendo, refugiándose en un millón de libros de todos los tipos y colores, y dirá ser intelectual del tema. Yo no lo soy. Yo sólo leo e intento encontrar un todo invisible dentro de un texto, especialmente si se trata de Cortázar, y no porque éste tenga un valor literario especial, sino porque es el escritor que más he leído en mi joven vida. Volviendo al punto, la presencia de un ser está en todas partes de la obra cortazariana. Nosotros, como lectores, no debemos tomar una postura en determinar qué personaje es tal cosa y porqué. Considero que hay que ir un poco más allá. Un HoracioOliveira6 es cínico, pero ¿por qué? Una Maga7 es, según las palabras de Oliveira, una tonta, pero no nos sentamos a pensar en el porqué. Hay un club en Rayuela (1963) donde beben, leen y escuchan jazz, pero nunca entendemos en realidad el motivo. ¿Acaso no es este desconocimiento suficiente estímulo como para detenernos a examinar, realmente, qué estamos buscando en la obra de Cortázar? Contestaré con otra pregunta: ¿Leerías a Borges8 una sola vez en tu vida, y un solo cuento, por el resto de tu vida? ¡Claro que no! Te perderías de mucho. Con Cortázar, para mí, ocurre igual. En cada personaje hay mucho que descubrir. Hay mucho que puedes aprender de ellos. Unos dirán que cosas malas, y yo diré: ¡Pues, busca lo bueno, no lo malo! ¡Busca lo bello, no lo feo! ¡Busca lo tangible, lo real, no lo imaginado! ¡Lo que sea, pero busca! Y una vez que busques y lo encuentres, sigue buscando y no te detengas. Y una vez que termines con Cortázar, sigue con otro autor. Luego con otro y no pares nunca. Si eres joven, mucho mejor. Así, no tendrás la excusa del tiempo  para no leer.

Referencias:

  1. Primer cuento de Bestiario (1951)
  2. Boom latinoamericano: corriente literaria nacida en América Latina en 1960, contando como exponentes a Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, entre otros.
  3. Existencialismo: corrientefilosófica nacida en, en el siglo XIX
  4. Protagonista de Un tal Lucas (1979)
  5. Personajes de Historia de cronopios y de famas (1962)
  6. Protagonista masculino de la novela Rayuela (1963)
  7. Protagonista femenina de la novela Rayuela (1963)
  8. Jorge Luis Borges. Escritor argentino (1899 – 1986)

John González (Venezuela, 1991). Licenciado en Lengua, Literatura y Latín. Escritor. Fotógrafo aficionado y amante de los gatos. Administrador del blog literario Letras Color Zafiro y el fragmentadiario de fotografía Esquina de la Cueva. Ganador de una mención especial del concurso literario “Coro en Microcuentos”, del Diario Nuevo Día. Ha participado y colaborado en varias antologías nacionales y ha sido publicado en medios impresos del país. Desde el 2017 reside en Lima, Perú. Actualmente es Jefe de Redacción de la Revista Literaria Awen, donde además colabora con material fotográfico para las ilustraciones de cada edición.

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