La resistencia de la oprimida en México: Lesbianismo y heteronormatividad compulsoria en Hasta el viento tiene miedo (2007)

Por André Nascimento

En 1968, Carlos Enrique Taboada dirigió Hasta el viento tiene miedo que se popularizó en México. Comúnmente es exhibida en los medios televisivos mexicanos cada 2 de noviembre, día de los muertos, reflejando el gran suceso del largometraje[1]. La película de Taboada (1968) ofrece una crítica al control disciplinar sobre el comportamiento exigido en(tre) las mujeres en la sociedad mexicana y a todo el constructo institucional que pune las mujeres que amenazaban las reglas socialmente establecidas. Con algunos cambios en la sociedad mexicana, Gustavo Moheno (2007), en exactos casi cuarenta años después de la primera versión de Hasta el viento tiene miedo (1968)[2], debuta un remake, abordando temas todavía no solucionados para que la emancipación femenina fuese desarrollada en otros frentes. Moheno (2007) discute la liberación de la (homo)sexualidad femenina y los patrones de belleza impuestos sobre las mujeres.

A lo largo de la historia, los derechos de las mujeres en cuanto a expresar su sexualidad y/o homosexualidad fueron suprimidos debido al rol de género asignado por instituciones de control (Foucault, 1999). Por lo tanto, en una sociedad en que la sexualidad femenina es completamente censurada o posicionada como simples objetos para el ente masculino, la liberación sexual y/o la lesbianidad[3] ganan características de terror frente a las instituciones que intentan reproducir un rol que no solamente es considerado como el patrón femenino natural, pero también la única posibilidad para eses sujetos sexualmente oprimidos.

Este ensayo analiza como la película Hasta el viento tiene miedo (2007), de Gustavo Moheno utiliza el terror como forma de empoderamiento y resistencia a la opresión institucional/social que impide la posibilidad de la (homo)sexualidad en(tre) las mujeres. En el largometraje, Claudia es una chica asolada por una anorexia aguda por lo que está confinada en una institución para mujeres para obtener apoyo psicológico. La institución, gobernada por la áspera psiquiatra Bernarda Alquicira, es ensombrecida por el retorno del espíritu de Andrea que quiere vengarse de Bernarda quien la asesinó por celos ante el desprecio de Andrea. Por tanto, la heterosexualidad esperada de la institución es destrozada visto que la directora y otra doctora estaban enamoradas de la misma interna. Según la crítica de Adrienne Rich (1980) que defiende la lesbianidad como una amenaza al patriarcado, sostengo que Hasta el viento tiene miedo (2007) utiliza el terror y la lesbianidad para enfrentar a las normas sexuales impuestas sobre las mujeres. Reforzando, así, la agencia de las mujeres sobre su experiencia sexual y social. En la película, el terror representa una confrontación al control exagerado de los roles de género en la sociedad mexicana que son resultado de la herencia del heteropatriarcado latinoamericano.

Hasta el viento tiene miedo, de Gustavo Moheno (2007)

            La película retrata la historia de Claudia, una chica que no aceptaba su cuerpo, que quería ser flaca como una modelo y por eso intentó matarse, lanzándose de un puente en una gran ciudad en México. El doctor anónimo aconseja a la madre que la niña se vaya a una clínica especializada para que no intente suicidarse nuevamente. Cuando llega a la institución, Claudia descubre que la técnica desarrollada por la psiquiátrica Bernarda Alquieira Torralba se llama “confrontación” sobre la cual, la doctora escribió un libro titulado “Confrontación: el primer paso hasta el alivio emocional”.

            En la institución, todas son mujeres.  Claudia nota que Josefina, su primera amiga en la casa, tenía arañazos cerca de su parte íntima y Josefina la dice que Andrea lo hizo. Después, Claudia se entera que Andrea está muerta y que supuestamente se suicidó. Interesada en la historia, la nueva interna es separada de las demás, lo que aumenta su contacto con el espíritu de Andrea. Un día, Claudia, atormentada por el espíritu de Andrea, corre a la torre y al encontrar Andrea ahorcada, derriba la estatua de la virgen y Josefina la asusta accidentalmente, pelo que Claudia cae del balcón. La estudiante muere y el espíritu de Andrea apoderase de su cuerpo para vengarse de Bernarda, puesto que la psiquiátrica la mato y dijo que ella se suicidó. Andrea, a través do cuerpo de Claudia, logra en vengarse de la directora, desestabilizando la institución y, después, la ofrece una cuerda para que ella se ahorque. Con el suicidio de Bernarda, Claudia retoma su cuerpo y vida. La institución, totalmente desestructurada, cancela todas las actividades y cerraría las puertas.

El control de la (homo)sexualidad en las sociedades occidentales

            En Historia de la locura, Michel Foucault (1998) explica que el encarcelamiento de los sujetos considerados como disfuncionales para el aparato de la sociedad dominante, visaba la organización social como una justificativa necesaria para la exclusión de algunos. Ese control social de l@s “loc@s” pode ser relacionado con la sexualidad que no se limitaba a las directrices normativas; o sea, sujetos que desafiaban la estructura heterosexista. Consecuentemente, se asociaba tal comportamiento con la locura, lo que resultaba en la internación del sujeto, en otras palabras, la remoción de la sociedad era el próximo paso de sanción a eses cuerpos.

            Las mujeres eran más vigiadas por el ordenamiento capitalista puesto que la construcción de su sexualidad también implicaba el mantenimiento de los bienes y herencia que sería transmitida para la descendencia de la familia heteropatriarcal. El heterosexismo compulsorio es la noción de que la heterosexualidad es el camino natural y que los otros son desvíos de lo correcto y propuesto por la naturaleza (Rich, 1980). Esa estructura atraviesa todos los artefactos e instituciones sociales, por ejemplo, los medios de comunicación, que nos hacen creer que solamente por la heterosexualidad uno puede alcanzar la plenitud sexual/social. Por eso, Hasta el viento tiene miedo (2007) abre una posibilidad de discusión sobre la existencia lesbiana como legitima frente al machismo mexicano.

            Para Merilyn Freye (1983) todas las mujeres viven un paradojo que las limita entre los roles de puta, frígida o una mujer de todos, o sea, una no puede ganar en la disputa opresora sistémica a la cual todas las mujeres están atrapadas. Por otro lado, las mujeres lesbianas sufren otro encadenamiento de coerción pelo que su existencia misma es velada en la sociedad. La existencia lesbiana aún sigue siendo contestada teniendo en cuenta la invisibilidad reforzada en América Latina. La falta de visibilidad dificulta la lucha por derechos formales y respeto de la causa de las mujeres lesbianas no solo en México, pero en toda Latinoamérica.

            La participación de la mujer en el proceso de lucha y rol activo durante las demandas por emancipación política no influenciaran mucho para que ellas tuviesen mejor tratamiento en la región. De hecho, ellas continúan sometidas a la estructura machista que mantiene una fuerte discriminación sexual (Chang-Rodríguez, 1999). Los movimientos feministas de los Estados Unidos y Europa llegaran con retraso y con menor intensidad en los países de América Latina, lo que hizo con que las causas de las mujeres demorasen más para que fueses discutidas y sus derechos alcanzados (Chang-Rodríguez, 1999).

El heterosexismo compulsorio en Hasta el viento tiene miedo (2007)

A pesar de la semi-ausencia de las figuras masculinas en la película, hay solamente dos siete hombres anónimos en la película y solo dos hablan: (1) el doctor que envía Claudia para institución y (2) el conductor del coche que lleva la niña para la institución, el poder del discurso masculino direcciona todos los eventos en la vida de Claudia. Lo interesante en esa película es que las influencias del discurso del heterosexismo compulsorio están implícitas, como se fueran todos portavoces del modo natural en que los cuerpos necesitan comportarse. Por ejemplo, la construcción escénica, en el principio de la película, con un shot que se cambia de un extreme close-up para un bird-eye view retrata Claudia como una que necesita ser salva por los hombres que la ayudan, intentando hospitalizarla (0:01:38-0:01:48). La naturalización de la necesidad de apártala del convivio social ofusca la metáfora de que su anorexia es un intento de alcanzar un patrón en las sociedades sometidas al deseo masculino sobre los cuerpos. Porque la mujer fea o gorda es socialmente ignorada y enfrenta más dificultad en construir una familia en los modeles positivados por el heterosexismo compulsorio (Novaes, 2003).

Teniendo exactos un minuto de habla[4], los close-ups y los shots que, a pesar de cortos, enfatizan el grado de importancia del discurso del médico que, sin argumentar mucho, convence a la madre que su hija necesita internarse puesto que “ella estaría mucho mejor apartada, lejos de sus recuerdos” (0:02:32-0:02:27). Para él, Claudia necesita de ayuda psiquiátrica para curarse y no intenta suicidarse de nuevo. Nuevamente, la represión a la víctima es la primera alternativa en lugar de cuestionar el constructo social que la llevo a querer suicidarse, dicho de otra manera, eso quiere decir que la mujer como víctima del patriarcado tiene que acomodarse a la estructura en vez de que se cuestione su opresión.

El anonimato de los hombres representa que hay un control implícito que no se limita a uno hombre, pera a una estructura que visa a controlar los cuerpos de las mujeres y tomaren decisiones por ellas, mismo sin su propia voluntad (Rich, 1980). El acto de intérnala metaforiza y el convencimiento de su madre metaforiza un mansplanning de las mujeres. Eso significa que la estructura heterosexista impone sobre las mujeres un dominio y las convence por el uso de la ciencia misma que las mujeres necesitan se adecuar a sus direcciones (Rich, 1980), puesto que, en esta perspectiva, los hombres detienen el conocimiento superior. La anorexia de Claudia, la impedía de menstruar, otra razón pela cual ella necesitaba “curarse” para acondicionarse a los patrones de normalidad (hetero)sexual, visto que una consecuencia natural para las mujeres es la maternidad según las normas ofrecidas en la sociedad heteropatriarcal.

Para los fines de este análisis, argumento que las decisiones y el encarcelamiento institucionales personifican el discurso de la heterosexualidad compulsoria que tiene por objetivo reparar el comportamiento de las mujeres “transgresoras” en la sociedad. Un hombre que mismo sin aparecer en la película ocupa un rol importante es el señor Collado, astrónomo que dono la casa para la institución (0:07:37). Solo se escucha hablar de él más una vez a lo largo de la película, pero su donación simboliza el intento patriarcal de ejecutar un control institucional sobre las mujeres que pasaran por transes similares al de Claudia. Argumento que, a pesar de no haber una gran presencia masculina en el largometraje, todo el desarrollo institucional se opera bajo la influencia masculina y consecuentemente heterosexista sobre el cuerpo femenino.

Los roles femeninos y la heteronormatividad institucional

En el largometraje, como ya argumentado, percibimos tres posturas centrales de las mujeres frente al patriarcado y al control ejercido sobre el cuerpo femenino. La primera postura es la que tiene la madre de Claudia (1), que prontamente sigue las orientaciones por creer que la sugerencia heteronormativa es la mejor para el ordenamiento familiar. Las doctoras y enfermeras de la institución (2) aplican la voluntad patriarcal sobre los cuerpos para que se adecuen a lo que es acepto socialmente y las internas (3) que rechazan ese control y por eso son consideradas como transgresoras.

Hay dos shots centrales que resumen el papel sumiso de la madre de Claudia son cuando ella empura la silla de ruedas en que Claudia está (0:01:57) y cuando ella interactúa con el doctor (0:02:26). En el primero shot, ella sigue por el corredor con un crucifijo en su cuello y la camera enfoca en su rosto mientras sus ojos miran abajo, representando su debilidad frente a los eventos con su hija. El hospital y la religión católica exhibida en su crucifijo metaforizan su sometimiento a las direcciones institucionales para trataren de su hija. Cuando ella habla con el médico, él solamente necesita de una frase para convencerla de internar su hija (0:02:12 – 0:02:46) y ella obedece la sugerencia por creer que la institución “arreglará” a su hija. Aquí, Claudia es tratada como un objeto en que su opinión no importa, pero tiene que ser manejada para que se adecue al patrón de heteronormatividad social. La madre de Claudia sufre por no entender la razón por que Claudia quiere matarse ni porque no acepta a su cuerpo, queriendo ser extremamente flaca.

Las empleadas de la institución aplican la voluntad institucional para que los cuerpos de las internas puedan adaptarse a los intentos del heterosexismo compulsorio. Diferentemente de la madre de Claudia que solamente escucha a la voluntad patriarcal, ellas son utilizadas como instrumento de represión y control institucional. En otras palabras, mismo siendo mujeres ellas (re)producen la opresión patriarcal sobre otras mujeres, reforzando, así, el plan de dominación sobre la (homo)sexualidad en(tre) las mujeres.

Cuando Lucia presenta Josefina a Claudia, el high angle de la camera que mira Josefina de arriba para abajo en toda la interacción con la ginecológica, revelando que la chica tiene miedo de la doctora pues al verla, ella apura su postura cuando la ve (0:08:11-0:08:52). Lucia le dijo a ella “salúdala” (0:08:41) indicando que las reglas de conducta y comportamiento en la institución son mucho estrictas. Eso se confirma por el discurso de Lucia que se mantiene en el imperativo al referirse a las internas. Cuando en silencia Claudia escucha las direcciones, Josefina dice aleatoriamente “ella odia escándalo” (0:09:12-0:09:14), Lucia informa a Claudia que ella se refiere a la directora Bernarda porque “es muy estricta” (0:09:21). Al escuchar eso, Josefina baja sus ojos demostrando miedo de la figura que dirige la institución.

La institución requiere que todas las internas porten el uniforme (0:09:25), lo que metaforiza la estandarización sobre los cuerpos de las internas como que sus identidades personales deban borrarse para que ellas se acomoden al institucional, o sea, al patrón que las quiere adecuar al heterosexualismo compulsorio. Victoria, la enfermera, es recordada de que necesita entregar a Claudia una copia del reglamento (0:09:44), la interna pregunta a la doctora cuando podrá salir de allí y Lucia la contesta que todo depende de ella, lo que significa que su estancia depende de cuán rápido la chica va adecuarse a las normas.

Todas las niñas son punidas y tienen que hacer ejercicio físico, corriendo por la mañana debido a sospecha de que una de ellas prendió el perro en la torre (0:15:09). La música al fondo cuando Bernarda se aproxima crea un aspecto de terror que es reflejado por el miedo de las chicas (0:14:21). La casa aparenta ser un lugar de miedo y castigo más que un centro de acogedor para las pacientes que son inspeccionadas hasta durante el tiempo que están dentro del cuarto de baño (0:15:53. 0:16:17).

Después del examen hecho por la doctora Lucia en Claudia, ella la pregunta se Claudia nunca he sangrado en las relaciones sexuales que tuvo (0:23:19) exigiendo que ella la confíese sus prácticas sexuales (Foucault, 1999). Para la perspectiva del heterosexualismo compulsorio las relaciones sexuales con el sexo opuesto es el natural y, por lo tanto, se asume que ese es el patrón básico y esperado en la sociedad. Otra referencia al heterosexualismo compulsorio es cuando la doctora informa a la paciente que ella es culpada de todo y provocó la falta de menstruación con su anorexia, o sea, para la estructura heteropatriarcal las mujeres son culpabilizadas por sus molestias y opresiones sociales (Rich, 1980). La postura de la doctora se cambia cuando Claudia la pregunta sobre Andrea, Lucia se desconcierta, demostrando que hay problemas ocultados en la institución (0:23:41-0:24:55) y por eso, Lucia empieza a hablar de Josefina como una que necesita de ayuda. El terror causa un malestar en la institución por revelar la hipocresía que intenta controlar los cuerpos de las internas.

Bernarda representa el ápice de la represión sexual para la idealizada adecuación en la estructura de la heterosexualidad compulsoria. A pesar de sentirse sexualmente atraída por mujeres, ella es reproductora de la opresión sexual, controlando y puniendo las chicas para que fuesen modelas para que estuviesen listas para salir de aquel mecanismo represor (Foucault, 1998). Paradojamente, el título de su libro es “Confrontación: el primer paso hasta el alivio emocional” (0:05:53), su propuesta era que las internas confrontasen sus traumas e indisciplina a fin de que se curasen.  En la escena en que las chicas están sentadas en círculo, Bernarda las explica sobre la importancia de confrontar a sí mismas. El longo bird-eye view shot revela su actitud superior para con las internas (0:20:45-0:22:25), Claudia es la única que confronta la directora y la dice que no se importa con la vida de las otras y ni con su propia vida (0:21:18-0:21:28), Josefina concuerda, pero no tiene coraje de decir a la directora. El intento de Bernarda es hacer con que las chicas acepten a su condición para que acomódense a la sociedad, dejando la institución, pero eso significa obedecer a las reglas exigidas para uno sea integrado en los patrones normales de la sociedad patriarcal. Sin embargo, las chicas rechazan su terapia y optan por confrontar el mecanismo de control para que tengan alivio emocional, esto es, declinan las sugerencias institucionales, intentando huir de la coerción impuesta por el heterosexualismo compulsorio.

Como sobredicho, las internas son aquellas que confrontan y amenazan la institución. El horror representado con el retorno del espíritu de Andrea, alegoriza la agencia de las mujeres y el deseo de expresar su (homo)sexualidad sin que sean imposibilitadas por el aparato machista que las domina. El espíritu de Andrea aparece por completo en un shot rápido mientras Jessica hace un strip-tease para las otras chicas (0:49:54-0:50:55), representando la (homo)sexualidad femenina como un rompimiento con el esperado en la institución. Las chicas ya confrontaban la orden porque estaban empoderándose de la expresión sexual de su cuerpo, enfrentando el discurso de la casa. Andrea necesitaba del auxilio de Claudia para vengarse por ser la única chica que confrontaba la institución y la religión porque las dos chicas son las únicas que no creen en Dios y la venganza denunciaría la hipocresía de la institución y daría a las chicas libertad sobre sus deseos.

La venganza de Andrea puede ser entendida como una alteridad femenina para con sus compañeras que todavía seguían bajo opresión, puesto que ella solamente enfocaba en la directora que era el símbolo de toda a la represión sobre sus cuerpos. Claudia muere después de ver el cuerpo de Andrea ahorcado y su hace con que Bernarda crie más mentiras (0:55:50-0:56:25) para contar a las internas y a la madre de Claudia. Las chicas discuten sobre aceptar el tratamiento, pero Jessica dice que no es posible porque ellas no tienen libertad ni mismo durante el baño (0:56:27-0:56:54). Sin embargo, Bernarda las informa que Claudia está bien y que la terapia se finalizará.

Otro trazo de confrontación es la cuando Andrea seduce Lucia, rompiendo las barreras éticas entre los roles de poder de doctora y paciente (0:59:01-1:00:36). La construcción escénica revela que el problema sería por la frontera profesional y no la homosexualidad como error moral. La relación entre las dos muchachas denuncia que, a pesar del control sobre la sexualidad en las internas, las responsables por el aparato represor de la (homo)sexualidad también estaban sujetas al deseo. El deseo homosexual, a pesar de reprimido, fue permitido a través de la afronta al control sexual que intentaba modular a las internas.

Es importante citar el retorno de Claudia, cuando ella resucita y su cuerpo es tomado por Andrea. El terror aquí metaforiza las experiencias que van más allá dos límites impuestos por la perspectiva normalizadora del heterosexismo compulsorio. Dicho de otras maneras, el terror reivindica por espacios de experiencias sexuales y sociales que confrontan las coerciones de la sexualidad enfrentada por las mujeres (Rich, 1980). El terror, entonces, crea un espacio para que las mujeres se sientan autorizadas a luchar contra el heterosexismo y demandar por su libertad (homo)sexual.

En eso, la película establece un claro dialogo con la resistencia lesbiana en las sociedades occidentales, principalmente en Latinoamérica. Ya que a pesar de estrictamente reprimida puesto que las lesbianas tenían de curarse; instituciones para mujeres eran también reconocidas como centros de resistencia donde las mujeres que deseaban el mismo sexo enfrentaban la represión social. El intento de Bernarda en aproximarse sexualmente de Andrea, como sobredicho, se yuxtapone a la hipocresía del heterosexualismo compulsorio que rechaza la lesbianidad como identidad legitima, pero intenta utilizarse de eso para satisfacer sus deseos del placer patriarcal, simbolizado por Bernarda. Dicho de otra manera, la mujer puede ser lesbiana para agradar al hombre, como en las producciones pornográficas lesbianas, pero no pueden disfrutar de su homosexualidad socialmente o rechazar a los objetivos del heterosexualismo compulsorio. Por lo tanto, el terror desafía a eses controles e intenta crear espacios en que la sexualidad de las chicas no sea reprimida.

El horror y el enflaquecimiento del control

De acuerdo con Mike Wayne (2005), la posesión puede ser comprendida como un aspecto de un grupo oprimido socialmente por una estructura mayor, identifico que el horror en Hasta el viento tiene miedo (2007) es el medio pelo cual las internas reprimidas, en su sexualidad o homosexualidad, confrontan la estructura heterosexista.

El horror causado en la casa personifica un revés de toda la represión sexual que sofoca a las mujeres en México e ignora las demandas de las mujeres lesbianas. Cuando Andrea nota que hay un deseo homosexual reprimido en Lucia y se interesa por la ginecologuita, ella denuncia la hipocresía de la institución que predicaba la estructura de la naturalización de los cuerpos dentro del espectro heterosexista. La institución empieza a desmoronarse cuando Lucia y Bernarda no más confían una en la otra. En la escena en que Lucia sentada sobre el suelo grita en desespero que no más quiere estar en la institución, la media luz escénica revela el miedo en que las líderes ahora tienes después de la asombra del espíritu de Andrea.

En la secuencia, tenemos acceso a los recuerdos de Bernarda y percibimos que ella se arrodilla delante de Andrea, revelando que no obstante el control sexual, el ordenamiento no podría contener el deseo sexual entre las mujeres (1:16:36). Pero Andrea nunca quiso relacionarse con la persona que alegorizaba toda la opresión a los deseos (homo)sexuales y que intentaba modelar los deseos y acciones de las internas, y por eso Andrea la mordió y fue empujada de la escalera por Bernarda. Lucia confronta la directora por todo y la reafirma que Claudia también está muerta. El viento hace con que las puertas se batan y Bernarda se asusta por no comprender como la naturaleza huye tanto del natural, la construcción fílmica de Moheno (2007) cuestiona los principios de naturalidad con los fines de que otras maneras de expresarse sexualmente sean posibilitadas.

Con todos esos eventos en la película, los patrones de normalidad se deshacen y Bernarda no más puede controlar o reglar sobre lo que es natural o no. Andrea/Claudia la ofrece una cuerda para que Bernarda se ahorque y declare impotencia sobre la vigilancia de los cuerpos como se los deseos fueron más fuertes. En el largometraje, el espíritu de Andrea, que personifica el empoderamiento y resistencia de la mujer lesbiana, no intenta hacer las paces con la institución; pero contrario, en la escena en que finalmente encuentra con la directora ella no dice absolutamente nada y la cuerda, o sea, la muerte de Bernarda es la única interacción (1:19:36-1:20:24).

La homosexualidad simbolizada en Andrea/Claudia no acepta dialogar con los principios patriarcales metaforizados en la directora, y, por lo tanto, Andrea/Claudia quieren distanciarse y romper totalmente su conexión con el organismo patriarcal. La venganza y la posibilidad de existir como lesbiana solo sería posible caso el control institucional fuera depuesto. Después del suicidio de Bernarda, las chicas retornan a su casas y Claudia finalmente menstrua en el autobús, lo que representa que una vez que ella no más está oprimida por las instituciones ella alcanza su propia verdad en una “normalidad” que no depende de los presupuestos heteropatriarcales. Las chicas parecen felices cuando caminan para lejos de la casa y el longo shot no las retrata mirando atrás (1:21:45), metaforizando su caminada para la libertad.

Después que las chicas se van, Lucia comienza a cometer suicidio mirando al espejo y se conectando con el espíritu de Andrea (1:24:08), o sea, cuando los vínculos con la institución se rompen ella intenta se conectar con el amor que le fue impedido de ser vivido plenamente en la institución. Moheno (2007) presenta una perspectiva que se asemeja al feminismo radical porque propone que la liberación femenina no depende de la exclusión de los hombres, pero depende de un rompimiento con la ideología que controla la (homo)sexualidad en la sociedad. Además, se propone que no necesariamente ese rompimiento ese dialogo puede suceder visto que el discurso dominante declina las reivindicaciones y visibilidad lesbiana. Por lo tanto, el terror de la película propone que los sujetos marginados por la estructura patriarcal dominante solo pueden liberarse cuando una estructura ideológica sobre su existencia pasa por una transformación profundada e intenta se desconectar totalmente de las instituciones que reglan los cuerpos oprimidos.

Conclusión

Conforme aquí presentado, la película propone una denuncia a la estructura heteropatriarcal dominante que sostiene que la heterosexualidad es el camino natural para tod@s. Sin embargo, a través del terror, el largometraje cuestiona los límites del discurso que propone el natural y borra otras posibilidades (homo)sexuales, principalmente para las mujeres. Producciones culturales como Hasta el viento tiene miedo (2007), utilizando el suceso de la producción de la década de 1960 de la película homónima, propone una abertura sobre la temática de la lesbianidad en México.

La producción de Moheno (2007) permite una visibilidad en los medios culturales mexicano sobre la causa de la emancipación sexual de las mujeres y de las mujeres lesbianas. Las ultimas todavía luchan por visibilidad por lo cual su existencia es por lo menos respetada en la sociedad y mismo dentro del contexto LGBTTIQ+. Y como ya discutido aquí, una de las razones por que muchos derechos para que su sexualidad sea plenamente libre, posibilitando que las mujeres como un todo tengan más agencia para ejercer sus escojas sociales sin la dependencia de la estructura patriarcal. Sistema que las intentan convencer de que la heterosexualidad es el camino necesario para ser uno/a ciudadana/o pleno y así poder (re)producir para la sociedad machista/capitalista que oprime las diferencias sexuales, especialmente en los cuerpos que sufren históricamente con la dominación sobre su sexualidad, estos son, las mujeres, mujeres lesbianas y aquellos que vivencian sexualidad consideradas “transgresoras”. Transgredir en su (homo)sexualidad en contextos machistas que predican el heterosexualismo compulsorio es resistir todos los días para tener derechos de ser diferente.

Obras Citadas

Collins, Patricia Hill and Bilge, Sirma. Intersectionality. Cambridge: Polity, 2016. Print

Foucault, Michel. Historia de la locura en la época clasica. Traduzido del francés por Juan Jose Utrilla.  FCE, Colombia. [1964] 1998. Print.

__________. História da Sexualidade I: a vontade de saber. Tradução: Maria Thereza as Costa Albuquerque e J.A Guilhon Albuquerque. Rio de Janeiro: Graal, 1999.

Frye, Marilyn. The politics of reality: essays in feminist theory. The Crossing Press, New York, 1983. Print.

Moheno, Gustavo. Hasta el viento tiene miedo. 2007.

Novaes, Joana Vilhena. “Ser mulher, ser feia, ser excluída”. Psicologia, Rio de Janeiro, 2003. Disponible en: http://www.psicologia.pt/artigos/textos/A0237.pdf. Acesado en Acesado en 20 de noviembre de 2017.

Real Academia Española. Disponible en: http://dle.rae.es/. Acesado en 19 de noviembre de 2017.

Rich, Adrienne. “Compulsory heterosexuality and Lesbian Existance”. In: Signs, vol. 05, No. 04, Women: Sex and Sexuality – Chicago Press University, Chicago, 1980.

Taboada, Carlos Henrique. Hasta el viento tiene miedo. 1968.

Uriel, Roberto. “Siete películas mexicanas para ver en el día de los muertos”. In: Info 7 Noticias, 2016. Disponible en: http://www.info7.mx/editorial/siete-peliculas-mexicanas-para-ver-el-dia-de-muertos/1649981. Acesado en 18 de noviembre de 2017.

Wayne, Mike. “Spectre and Capitalism, Spectacle and the Horror Film” Spectacle of the Real: From Hollywood to Reality TV and beyond, Geoff (ed. And introd.) King and Jay David (preface) Bolter, Intellect, 2005, pp. 201-212. EBSCOhost,libproxy.unm.edu/login?url=http://search.ebscohost.com/login.aspx?direct=true&db=mzh&AN=2013443441&site=eds-live&scope=site.

 

[1] Sugerencia escrita por el periodista Roberto Uriel del periódico Info 7 Noticias, disponible en: http://www.info7.mx/editorial/siete-peliculas-mexicanas-para-ver-el-dia-de-muertos/1649981. Acesado en 18 de noviembre de 2017.

[2] Este papel no se propone a analizar la película de 1968 a pesar de considérala muy relevante para la crítica de los roles de géneros en la sociedad mexicana en el siglo XX.

[3] A pesar de no configurar como ítem lexical en la Real Academia Española (n. pag.), en este artículo, utilizo las expresiones “lesbianidad” y “existencia lesbiana” en lugar de “lesbianismo” por creer que el sufijo “ismo” en la palabra lesbiana tenga un fuerte carácter limitador sobre la agencia de la mujer lesbiana. Además, creo que ese sufijo patologiza semánticamente la identidad sexual a la cual este ensayo se propone a discutir.

[4] 0:02:11-0:02:43 y 0:02:55-0:03:23.

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