Una buena noticia

Por Mario López Araiza Valencia

-¡Bienvenidos al futuro! – exclamó el científico con una sonrisa de oreja a oreja y levantando los brazos en señal de triunfo.

Observó cuidadosamente a la audiencia, compuesta por reporteros, curiosos y algunos miembros del gremio de investigadores. Todos se habían dado cita para descubrir lo que con tanta elocuencia se había anunciado una semana antes: La generación de un combustible limpio a través de un proceso de tratamiento de aguas residuales. ¡La vanguardia en materia de innovación en la segunda década del siglo XXI! El anuncio recorrió rápidamente los medios, desde los periódicos hasta el rincón más alejado del internet. El hallazgo era tal que el poder de convocatoria condujo a una transmisión en vivo por todas las redes sociales, donde el número de espectadores alcanzaba los diez millones, de países de distintas latitudes del globo.

El entusiasmado científico adoptó una posición de seguridad en sí mismo, colocándose los anteojos de fondo de botella en ángulo adecuado con su nariz y pasándose una mano para  darle algo de forma a su desaliñado cabello.

Era el momento preciso para revelar el hallazgo, así que acomodándose el cuello de su inmaculada bata blanca, expresó a todo pulmón:

-¡Señoras y señores! – los presentes emitieron indistintos sonidos de respuesta. -¡El motor de hidrógeno obtenido por electrocoagulación de aguas residuales!

Detrás de él se desplomó una cortina que dejó al descubierto un dispositivo metálico brillante. Estaba suspendido en el aire, sujetado por algunos cables que pendían del techo en algunos puntos. Varias lámparas proyectaban su luz sobre aquel objeto, arrancando destellos de su metálica cubierta.

La sorpresa recorrió a los asistentes, quienes comenzaron a tomar fotografías, videos y anotaciones. El científico sonreía con suficiencia, dando un paseo alrededor del motor, señalando sus partes, atrayendo la mirada de cada uno de los que intentaban definir el mecanismo por el cual realizaría su trabajo el invento tan prodigiosamente presentado.

-El funcionamiento ocurre a partir de la separación de las moléculas de hidrógeno obtenidas durante la electrólisis del agua – explicó una voz femenina.

Una mujer subió al estrado donde se hallaba el científico. Altiva, de cabello negro corto y vestido azul marino, caminó hasta colocarse frente a los que presenciaban el momento.

-El tratamiento involucra la acción de carga eléctrica sobre barras de hierro y aluminio para la disolución de iones en el agua – explicó, asumiendo una postura elegante. – Estos iones permitirán la atracción de contaminantes presentes en el medio, los cuales serán retirados en una operación posterior y el agua podrá utilizarse para riego de jardines.

Con gran asombro, las personas no dejaban de tomar nota de las palabras de la mujer, pues debían de rescatar lo sustancial para las publicaciones del día siguiente en los periódicos, noticiarios televisivos, de radio y de internet.

-¿Y el hidrógeno se obtiene al mismo tiempo que la purificación del agua? – preguntó un reportero que llevaba cuatro páginas de notas, situado en la primera fila del recinto.

-A la par de la generación de iones, ocurre también la electrólisis del agua, cuya molécula se separa en oxígeno e hidrógeno – detalló el científico, muy ufano.

-En nuestro laboratorio logramos idear un método para recuperar el hidrógeno, canalizarlo y después poder convertirlo en el combustible que activa este motor – completó la mujer, modelando alrededor de la máquina.

-Estamos listos para comenzar la distribución del motor a base de hidrógeno por electrocoagulación – dijo una tercera voz, que parecía provenir del sistema de audio del salón. Una pantalla descendió del techo, justo detrás de la tarima donde se encontraba el motor. Al encenderse, comenzó a verse una secuencia animada de una nave espacial desplazándose a toda velocidad, emitiendo burbujas con las letras “H2” desde sus largos escapes en la parte posterior.

-El motor de hidrógeno – continuó la voz del sistema – servirá para las nuevas naves de exploración de galaxias lejanas, además de revolucionar la industria automotriz.

-Y sin olvidar la depuración de nuestras aguas contaminadas – mencionó la mujer, con un guiño pícaro.

La gente empezó a aplaudir, pues de las malas noticias que a diario atestiguaban y que tenían que comunicar, ese día tenían una buena. ¡Y qué noticia! Aquel era uno de los inventos que fungirían como pioneros de una cadena de mejoras alrededor de diversos sectores industriales. Los combustibles fósiles quedaban en los encabezados del pasado, para darle apertura a las tecnologías que beneficiaban al ambiente, a la sociedad y a la evolución de un pensamiento cada vez más consciente de su paso transcendental por el mundo.

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