«Make your own love»

Por Tomás Emilio Sánchez Valdés

Capacitaciones profesionales en la industria del diseño del amor familiar

Una vez que conseguí trabajo en la fábrica, y subí por el escalafón laboral año a año haciéndome fama entre todos, me eligieron para dar las capacitaciones de nuestra empresa en distintas ferias de ciencia y tecnología. Para eso tuvieron que asignarme un nombre; Paul. Me gustó porque me recordaba a los Beatles que para esa época comencé a escucharlos.

Biok, el asistente del CEO  y mi más cercano amigo, me asesoró en preparar mi presentación sobre nuestro método de producción de telas que no requería de energía, sino sólo de la necesaria para revisar los órganos de los escarabajos que teníamos. Más de una vez alguno de la competencia nos cuestionó: «¿De dónde sacan  esos escarabajos tan increíbles y productivos, que apenas necesitan comer y pueden estar sin moverse durante períodos de tiempo larguísimos?» Biok se me encogía de hombros cuando lo miraba preguntándole si daba una respuesta; entonces yo al recibir la negativa contestaba:

– La confidencialidad de la empresa no me permite contestarle eso.

Nuestra oferta de fábrica era súper innovadora y sustentable; el costo de inversión inicial se basaba en una estructura metálica y en caso de que la zona de montaje fuera muy calurosa se sumaba el precio de los ambientes refrigerados; en cuanto al costo de producción o mantenimiento común era mínimo, apenas se gastaba energía. Lo único que hacía dudar a los empresarios interesados era el hecho de que nosotros éramos los únicos capaces de proveerles los escarabajos y larvas; los cuales cobrábamos a precios altos, sin embargo, no por eso dejaba de convenirles y muchos firmaron con nosotros.

Creo incluso que nos jugó una buena pasada, querían hacer acuerdos por largo tiempo para evitar que les subiéramos el precio de la materia prima. Por supuesto que cada concesionara que se fundara estaría bajo nuestro estricto control y se dedicaría a abrir mercado en regiones en las que queríamos incursionar y cuyos gobiernos no nos dejaban.

Uno de los últimos días de la cumbre de ese año, mientras íbamos juntos en el ascensor de cristal que dejaba ver el inmenso desierto rodeado de montañas le pregunté a Biok:

–¡Che! ¿Vos sabés cómo se consiguen los escarabajos?

–Sí, quizás un día tú también lo sepas. Paciencia; no es muy lindo que digamos.

Nos quedaba una conferencia más que no estaba dentro de nuestro rubro, pero sí en la rama vital de nuestra industria, la genética. Era una fábrica de bebés (un negocio muy común en la actualidad), pero habían entrado con algo único que sólo ellos podían ofrecer; vos diseñabas tu propio bebé.

«Make your own love»

Tomamos asiento en una sala de más de cuatrocientas personas; el aroma a plástico y frío penetró mi nariz y dándome ganas de dormir sin poder concretarlo, una parte de mí sabía que me estaba intoxicando y no me permitía descansar.

Un hombre que había perdido su humanidad entró nadando por un piscina detrás del escenario. Salió de ella y los asistentes se le acercaron para rociarlo con agua, así se quedaron manteniéndolo húmedo durante toda su explicación. Su voz era muy grave, como si gruñera, pero la tranquilidad y sonrisa que tenía compensaban aquella extraña forma de hablar. La conferencia original fue obviamente en inglés, por lo que permítanme pasarlo a castellano con las anotaciones que tomé cuando mi habilidad del idioma aún no se hallaba perfeccionada:

–¿No es amor lo que todos necesitamos? ¿No es acaso alguien que nos necesite y que nosotros necesitemos? ¿No le deseamos lo mejor a esa personita antes siquiera de que nazca? Con Make your own love hoy pueden darle lo mejor incluso previo al registro civil. Nuestra empresa ya tiene sucursales en toda Europa Occidental y Norteamérica, llevamos en el negocio de producir bebés ya diez años, pero hace dos que con la nueva tecnología genética recientemente aprobada, ahora ya no producimos, diseñamos su propio bebé. Los ojos, la boca, la estatura, la nariz, los pies, el sexo, todo podemos diseñarlo, pueden ser parecidos a los suyos o los de alguien más o incluso elegir en el increíble catálogo de ADN de nuestra compañía…

Así continúo remarcando logros de la empresa hasta que al final comenzó a hablar de lo que a Biok y a mí nos importaba, el cómo. Obvio, no dieron a conocer los secretos fundamentales, pero pudimos obtener bastante información. Se habló de la función de cada cromosoma y de los puntos clave para modificar la apariencia e incluso algunas aptitudes físicas:

– Cada día estamos más cerca de cumplir el sueño del ingeniero Huxley, una producción masiva de humanos sin errores y hechos a la medida, todos totalmente amables.

Biok se puso de pie y se fue diciéndome al oído:

–Estos idiotas están atrasados, yo me voy. Nosotros venimos haciendo lo que ellos hace años; son novatos.

Yo no me moví, no sé bien por qué. Había algo en la voz del anunciante que me hacía quedarme.

La charla continuó. Recordé a la chica sintética que había conocido, la que me tomó la última prueba para entrar a la fábrica; la única diferencia con estos es que tenían el mismo ADN base que el resto de los humanos. Ella tenía pequeñas variaciones en el código genético para que no la consideraran humana y no tuvieran que garantizarle ciertos derechos. ¿Estará viva aquella chica? Entendí que no había nada de innovador. Pero ellos se especializaron en cada detalle de la apariencia y aseguraban que el niño no nacería con ningún problema de salud.

– ¿Cómo se aseguran que no nacerá con problemas? – preguntó un empresario con acento ruso.

– Poseemos un sistema de codificación genético que busca por sobre todas las cosas evitar cualquier incompatibilidad o problema en el desarrollo del embrión; una vez creciendo se lo guarda en cápsulas monitoreadas con todas las condiciones estables. Además cuando se realiza un encargo se hace una copia de seguridad, o sea dos bebés, en caso de que algo salga mal. Si el primero nace con alguna falla se lo tira y se entrega el segundo; en caso de que el primero salga bien, se desecha el segundo de reemplazo.

– ¿Hasta cuándo se pueden devolver?

– Mientras no lo hayan registrado en el Registro Nacional de las Personas o el organismo competente del lugar, pueden traerlo a cualquier sucursal de Make your own love y nosotros nos encargamos. También aclaramos que si el bebé al crecer sufre de algo y dejan de quererlo, pueden traerlo y siempre y cuando no esté registrado, lo reemplazamos con otro; si ya está registrado ustedes tendrán que hacerse cargo, pero les ofrecemos el remplazo gratis. Si manifiesta cualquier tipo de enfermedad congénita o de malformación o  está inconforme por no cumplir las condiciones establecidas le devolvemos su dinero.

»Por último quiero agregar que en varias sucursales ya están los centros de registro nacionales para que pasen a ser personas, no se olviden que si no los registran y los matan no cuenta como homicidio sino destrucción de la propiedad privada. Regístrenlos para que adquieran todos sus derechos.

» Make your own love les desea una vida llena de amor.

El presentador regresó al agua. Al salir me encontré con Biok y le dije:

– Menos mal que nací por parto natural.

– Yo nací con una enfermedad congénita en la columna, a veces me hubiese gustado de chico haber nacido por diseño para no tenerla, pero al menos soy libre. Hablando de eso, pásame una pastilla que me duele mucho la libertad en la zona lumbar. – se llevó la mano a la espalda.

Nos quedamos tomando café en un bar del hotel con la vidriera más grande que hayamos al exterior. Así nos sentamos a ver la tormenta de arena que se venía.

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