Yo estudié ingenieria

Por Fernanda Morales

Me preguntaba como comenzar este artículo, y de donde inspirar mi mente para escribir algo chingon que impacte y se admire por la calidad de letra y sentido. En ese momento me dije a mi misma, -“Mi misma, simplemente escribe que sucedió mientras lo vivías”-, así que me regrese al año 2010:

Se acercaba el tiempo en el que las universidades tanto públicas como privadas lanzabas sus ofertas educativas a los aspirantes a egresar. Yo aún me encontraba indecisa de que estudiar, ya que este tipo de decisiones marcan tu vida por completo, en colgarte un adjetivo de por vida y además como mucha gente lo dice –de eso vivirás-; debido a las circunstancias que se vivían en mi familia y a que mi papá se fue de casa, no podía optar por estudiar fuera del estado y menos pedirle a mamá que me apoyara con rentas y pasajes, pues con su salario tenía que sacar adelante a mis 6 hermanos y a mí.
Presente mi único examen en el Tecnológico de Celaya para la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales, estaba sumamente nerviosa e intrigada, pues días antes una compañera del bachillerato me había convencido de que es buena escuela, que haríamos todo juntas y que además no habría mucha diferencia en lo que habíamos estudiado en el bachillerato como técnicas en informática. Así fue como me alenté a ingresar al Tec de Celaya. Con la sorpresa que había quedado dentro de la institución y mi compañera no, sin la noción que empezaría una etapa única en mi formación académica me adentre a mi universidad. Aun no estaba consciente de que YO siendo mujer, estaba en una carrera donde la mayoría que la cursa son hombres, y pues sí, ahí estaba, rodeada de hombres, a lo lejos se resaltaban chicas, pero eran de administración, o de ambiental.

Investigue en internet cifras del INEGI, artículos de revistas, periódicos y demás para darme una idea de cuando como y donde se posicionaba el género femenino dentro de las instituciones públicas y privadas que ofrecen ofertas educativas de ingenierías, y he aquí unas cuantas cifras que encontré:

 La presencia femenina que cada año se muestra más interesada en encarar carreras que antes sólo iniciaban los hombres.
 En 2000, en tanto, sólo el 10% del estudiantado era femenino.
 De las carreras de Ingeniería, las más elegidas por las mujeres en los últimos tres años fueron Ingeniería Química e Industrial.
 Solamente el 10% de los estudiantes de Ingeniería Informática son mujeres.
 Según un estudio del 2010 de la Universidad Politécnica de Madrid, el perfil psicológico de las mujeres que deciden estudiar ingeniería es más fuerte que el de los hombres, ya que meditan más su elección y durante este proceso se enfrentan a más dudas y a los estereotipos que actúan en su contra.
 La encuesta del Colegio de Ingenieros de Chile del año pasado reveló que los hombres ingenieros ganan más que sus colegas mujeres en el mismo cargo y con el mismo nivel de educación.
 De cada 10 ingenieros, sólo dos son mujeres.
 En México hay un millón 737 mil profesionistas ocupados en el área de ingenierías, de los cuales sólo 19 por ciento son mujeres, siendo las de vehículos, electricidad y electrónicas las que menor participación femenina tienen, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo.
 Las áreas profesionales donde las mujeres representan a más de la mitad del total de profesionistas ocupados son Educación, Ciencias de la Salud, Humanidades y Ciencias Biológicas.

Que quiere decir, que nosotras las mujeres que estudiamos ingeniería, representamos una mínima porción de egresados en la misma, y que además el género femenino opta más por las carreras de química, humanidades, sociales, artes, psicología, quedando las ciencias de la computación en una de las opciones menos elegidas entre las mujeres.
Estudiar ingeniería te abre la mente a que todo lo pienses más determinado, con una explicación siempre matemática o científica, añadiéndole porcentajes, probabilidades, mejoras tecnológicas, y porque no, hacer las cosas de mejor manera en menor tiempo. Iniciando primer semestre la participación de las chicas en la carrera no era notable, además sentía el recelo de destacar entre ellas. Supe de compañeras del bachillerato que por la creencia aun de sus padres les prohibieron el estudio, ya que creían que la mujer debía quedarse en casa a realizar tareas domésticas. Menos mal que mi mamá siempre me alentó y apoyo en mis decisiones.
Los primeros semestres fueron un duro cambio a lo que estaba acostumbrada, como moverme de salón en cada clase hasta generar mi horario e inscribirme en línea, organizarme y ser más independiente, trabajar en equipos en los que el ego era más que notorio, escuchar albures en cada frase que pronunciaras, el ir a comer en una mesa donde los chicos hablaban de chicas, la verdad esto era ventaja ya que tenías más opciones para encontrar un prospecto, pero aun así, no podías hablar de maquillaje, de uñas, vestidos, menstruación, porque quedarías como chica fresa o simplemente no tendrías la atención que querías. En alguna ocasión una maestra nos hizo el comentario del por qué no nos arreglábamos como las chicas de gestión empresarial, que nos preocupáramos por nuestro aspecto físico, que por que los pasillos de los edificios de computo no olían a perfume como los de administración (supongo que nos vio de la patada, después de los desvelos por terminar ese programa para lenguajes y autómatas), me atreví a decirle que nuestro mayor foco era acabar la carrera y después nos preocuparíamos por nuestro físico, pero pensándolo bien, porque no fue ambas, porque no mientras asistía a clases podía rizarme las pestañas o plancharme el cabello, vaya vaya demasiado tarde para deducirlo. En ese entonces no tenía tanta autonomía, decisión, confianza en mí y en convivir con gente que no conocía. Pasó el tiempo y fue como entre actividades, tareas, exposiciones, trabajos en equipo, exámenes y demás me demostré a mí misma como puedo salir adelante, adaptarme a las situaciones, ser constante, tenaz y mantenerme en la meta que me propuse. Esto suena a un ejemplar alumno y aunque no lo crean pase por estas circunstancias, y siendo sincera no todo fue color de rosa, ni tampoco fui una alumna admirable, fui desidiosa y me costaba poner atención, y más en las clases de la maestra María de Jesús que todos los que sean de la carrera de Sistemas o Informática sabrán de lo que estoy hablando. En muchas ocasiones la escuela la puse en segundo plano y se me hacía fácil dejar que el tiempo pasara, la flojera me invadía y otros eventos me llamaban más la atención.
Me gustaría decir que estoy en cierta parte decepcionada de mi misma de no haber explotado mis habilidades al 100, de no haber aprovechado los conocimientos que los maestros me brindaban poniéndolos en práctica, de no haber asistido a talleres, cursos o conferencias, y más aún, de no haber hecho las cosas como se debían y en el tiempo que se debía pues termine con 1 año de atraso, con compañeros que no son de mi generación, con algunas dudas en la carrera, y con
presión en mis últimos semestres. Todas estas fueron decisiones mías y en algún momento tendrán sus retos, sé que estaré lista pues el haber estudiado ingeniería me enseñó a detenerme y afianzar el esfuerzo a cuestionarme y valer otro intento, a equivocarme y volver a empezar, a ver cualidades en personas que no conozco, y a terminar, aun con sus dificultades.
Agradezco desde la instalación del campus dos donde tomaba mis materias con sus todavía carencias, hasta mis compañeros que no terminaron la carrera, decidiendo salir u optar por otra, los maestros y maestras cada uno con su forma de ser y de enseñar, mis tropiezos y mis indecisiones.
Agradezco las dificultades que se me presentaron pues sin ellas no sería la persona que soy ahora, con esa confianza en mí misma de sacar un proyecto adelante, agradezco las enseñanzas de mis profesores, pues es un labor y me atrevo a decir que hasta un arte el llegar a las diferentes formas de ver, pensar y sentir las cosas de cada alumno que en su trayecto como transmisores de conocimiento han descubierto en cada uno de nosotros. Agradezco a todos los compañeros con quienes me cruce en los pasillos del Tec, en las clases, compañeros de proyectos, de comida de fiesta de desvelo sacando tareas, por toda la motivación de ellos al no dejarme desertar, de rolarme algunas tareas, de explicarme lo inexistente para mí.
Entre de una manera y ahora que ya pertenezco al ámbito laboral veo las cosas con otra perspectiva. Mis compañeros de trabajo programadores se asombran cuando la respuesta a su pregunta de que soy es lo que menos esperaban. Podemos platicar de lenguajes de programación, metodologías de desarrollo de software, diseño de páginas Web, base de datos, en fin, la carrera me ha abierto puertas, me enseño que a pesar de haber crecido con carencias, el querer es poder, y en lo personal pienso que ser mujer no debe influir para ser quien quieras ser en esta corta vida.

 

 

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