Diagnóstico de las cataratas

Por Anita Joker

No hay tigres en la Biblia

Eliot Weinberger, Las cataratas

 

Ella mira la sombra que producen mis zapatos sobre el sofá, yo hablo. Quinientos pesos por sesión, espero que me resuelva la vida en dos horas. Vine a mi primera cita con la psicoterapeuta con dos copas de vino en el estómago, para que vea que esto es serio.

Me hace preguntas de rutina, que si se mi IQ, que si he pensado en el suicidio, mi recuerdo más vívido, un sueño recurrente. Le contesto que todo eso ya lo he escrito antes en un chismógrafo, cuando estudiaba en primero de secundaria. Mi primera lección sobre mí misma: no soy graciosa.

Se pone seria ¿por qué estoy aquí? Estoy aquí porque me gusta tirar dinero a la basura, seguramente, pienso. Pero en voz alta digo que mis amigos me recomendaron la terapia, que ellos también van y desde que visitan al psicólogo se comprenden, racionalizan cada pensamiento.

— Ah pero eso tú ya lo haces desde siempre ¿no?

Se está burlando de mí. Le contesto que mejor ella me diga qué ve mal en mí. Me ve como diciendo todo mija, estás pal perro. Alza los hombros. Dice que empecemos por lo más sencillo, ¿cuándo me pongo triste y cuándo me pongo feliz?

Esto es muy fácil…Me pongo feliz cuando las cosas me salen bien, cuando alguien me ofrece un proyecto, cuando se me ocurre una buena idea, cuando ganó algo, cualquier cosa. ¿Sabía que los farunferes emiten al menos diecisiete sonidos distintos?

–El éxito entonces, el éxito te pone feliz.

No, bueno, le digo, el éxito no es todo. Me pone feliz cuando como un buen desayuno, cuando no me duele la espalda por estar todo el día frente a la computadora, cuando mis amigos vienen a verme o salimos y compartimos unas cervezas. ¿Sabía que hay mujeres a las que les crece barba en los pechos?

–¿Y qué te pone triste?

Leer historias de gente que la pasa mal, descubrir que alguien me ha mentido, pensar en el futuro, querer escribir y no tener tiempo, verme las celulitis en el espejo, no tener dinero. ¿Sabía que en la India hay gente que camina a gatas?

–¿Qué haces cuando estás nerviosa?

Antes de contestarle se me ocurre que hay lugares donde hay tanto calor que los peces arden en el lecho del río, y que cuando me pongo nerviosa digo cosas que leí en los libros y después olvidé.

 

 

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