EN MI CASA

por León de Santurtzi

 

En mi casa estas tú

amarga inspiración;

en mi casa donde

hace días no sé de ti.

 

¿Pero quién conoce la casa

más que la desgracia?

Habré de mostrar

este humilde, humilde hogar.

 

Para recorrer sus vastas esquinas

un rocín bravo,

de fiel montura

como el bronce heraldo.

 

Este rocín ante la vida,

sabe que los desdenes

y los caminos encierran destinos.

 

A paso obligatorio, en fango

y diurno abismo,

se puede recorrer el septentrional

hasta llegar al infierno mismo.

 

Sólo cruces hay por estos lados

donde los enfermos en vez de toser,

exclaman con fervor la esperanza

a los cuatro bravos.

 

Por el monte de las animas

que relumbra el sol decaído,

hay un andén que lleva al sur.

Quien sea valiente tenga presente,

que en mi casa se acaban todos los caminos.

 

El único retorno como la vida

es la memoria que trajina.

 

Se puede navegar por la luna

sí se sigue el frondoso este,

donde aúllan las miradas

sobre arenas desoladas.

 

En efecto de la deshora

el alma se apaga,

y con las pestañas del oeste

las sonrisas se desarman.

 

—Taciturnas (justas eternas)—

 

Sin embargo,

algo resulta un dilema.

 

No hay más a donde ir

y perderse.

Falta desaparecer por días

por años

cada, ciertas veces.

 

Pues una idea acecha mi cabeza:

Tuyos mis recuerdos como la noche y sus estrellas;

sólo impresiones viejas…

brillantes, lejanas y muertas.

 

Pero vengan, vengan,

que esta es su casa.

Excaven, excaven

esta tumba olvidada.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s